miércoles, 20 de junio de 2018

ERAMOS...




Éramos la punta de una espada.    Éramos el radiante sol altivo.        Éramos los olores fugitivos                     Y el eterno fluir de la cascada.
Éramos el otoño sensitivo.
La flor, entre las flores, desmayada.
Éramos grito, canto y campanada.
Éramos lo remoto y lo furtivo,
De los trenes que parten, del olvido,
Del desértico andén descolorido.
Éramos la tristeza del instante,
Lo marginal, alegre e inconstante.
La fecunda riqueza del sonido.
Éramos la llama de lo vívido.


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